Un reporte sobre el caso Lady.
---
Lo primero que pensé cuando la vi fue: "No es para tanto". Lo siguiente que hice fue llevarme la mano a la boca para intentar tapar el flujo de vómito que escapaba entre mis dientes. No miento, tuve que dar unos siete pasos hacia atrás para no ensuciar la escena del crimen.
Estaba en una escena del crimen.
A Edgar Allan Poe le llamaban el hombre Tomahawk por la brutalidad de sus críticas, a William Randolph Hearst le llamaban el niño amarillo por circunstancias que los entendidos ya conocen, y a mí, mis cercanos, me llaman "la exorcista atea de los ovnis". Es un título del que estoy orgullosa, me alegra poner mi granito de arena para desenmascarar a estafadores que se aprovechan de la gente, pero lo que vi cuando fui a buscar a Lady me seguirá hasta la última de mis respiraciones.
Estimados lectores, soy Silbido de Plata, su periodista de confianza, y les voy a contar como mi excepticismo se ha hecho pedazos.
Primer reporte. Antecedentes y día de los hechos.
1 de septiembre de 1967.
Llegué a Alamosa por primera vez bajo un cielo de un azul gélido más despejado que la media. Me encontré con el corazón latiente del Valle de San Luis, llanura vasta y plana que te hace dudar de la curvatura de la Tierra, flanqueada por las cumbres dentadas de la Sierra que reciben por nombre la Sangre de Cristo. Es lo que esperarías de un centro agrícola, donde el polvo de las granjas de patatas se mezcla con el aire de los comercios siervos del sur de Colorado. Sus habitantes son granjeros curtidos por el sol, académicos y familias trabajadoras que llevan vidas tan sencillas como las que llevamos tú y yo.
Vine buscando leyendas sobre alienígenas, y no tenía pensado quedarme más de tres semanas. Me instalé cerca de la comisaría local. Como portavoz del Denver Post, tengo ciertos contactos con la ley, y había ido a investigar esas luces misteriosas del Valle de San Luis que tanto alerta a los locales, más aún desde que el Comité Condon decidió prestar un mínimo de atención en estos asuntos.
Ya saben cuál es mi opinión al respecto, normalmente creamos monstruos a la altura de nuestras leyendas. La sugestión es el arma más poderosa de los seres sapientes. De este modo, si crees fervientemente en marcianos verdes del espacio exterior, cualquier movimiento de piedras en tu jardín será responsabilidad de estas criaturas, y cualquier luz extraña en la noche será uno de ellos intentando colocarte una sonda.
Los primeros días todo fue preguntar a civiles sobre fenómenos inexplicables, pero la mayoría estaba más preocupado por si Damascus conseguía o no la triple corona, que de criaturas de otro mundo. Yo tampoco estaba especialmente preocupada, así que puse mi número de contacto en un tablón de anuncios y esperé, andando de vez en cuando de aquí para allá por la comisaría y bares cercanos para luchar contra el calor.
7 de septiembre de 1967.
Snippy, uma local y orgullosa trabajadora del rancho de Harry King, denuncia la desaparición de su hija a comienzos del atardecer.
"A estas horas ella va a tomar algo de agua y un bocado para recuperar fuerzas y seguir trabajando después. Es imposible que se perdiera de camino a la casa, pero no la vemos por ningún lado", declaró.
El terreno es trabajado por el matrimonio de Berle Lewis y Nellie Lewis (hermana del dueño). Madre e hija llevaban cerca de tres años trabajando en el lugar, prácticamente ya eran de la familia. Se empezó una búsqueda con las ayudas pertinentes.
Me interesé por el caso cuando, pasadas 24 horas, aún no se sabía nada del paradero de la hija, la pequeña Lady de solo 13 años de edad.
9 de septiembre de 1967.
Estaba hablando con el sheriff Ben Phillips. No recuerdo muy bien de que hablábamos porque mi cerebro solo se ha centrado en mantener la memoria de la señora Lewis gritando en la comisaría. "Los marcianos están aquí, han matado a la pobre muchacha potra, ¡Que alguien venga, que alguien venga!".
Mientras íbamos a 40 y pico millas por hora levantando polvo en carretera, lo primero que pensé era en un ataque de coyotes, siempre son coyotes, están en 49 de los 50 estados. Pero no esperé encontrar lo que encontré.
Antes de adentrarme en detalles escabrosos, quiero que se imaginen el panorama. El señor Lewis estaba con los brazos en las caderas, mirando hacia algún punto en la tierra. Por el cielo despejado, el sol me daba en los ojos, y tenía que ir usando mi mano de visera. Seguía al sheriff y a la señora Lewis, que se quejaba de un fuerte enrojecimiento que le había salido en la mano mientras daba más detalles sobre el cuerpo.
Entonces lo vi. No esperaba verlo tan cerca.
Saben que en mi trabajo de campo me ha tocado lidiar con varias mutilaciones de ganado, así que estoy acostumbrada al fuerte olor a carne putrefacta que notas metros antes de encontrar el cuerpo.
Esta vez no fue así.
La señora Lewis les dirá que había un olor dulzón en el aire, similar al del formol. Lo cierto es que yo no puedo confirmar ni desmentir nada, porque mis sentidos se embotaron y tuve que retroceder para actuar como ya expliqué en el encabezado de esta redacción.
Las características que presentaba el cuerpo eran.
— Ausencia de nariz, orejas, ojos o cualquier otro tejido blando de la cara.
— Descarnamiento completo hasta los hombros, nada de piel ni músculo.
— Los huesos expuestos eran completamente blancos.
— Había cicatrices de lo que parecían cortes profesionales en la base del cuello, nada parecidos a los que causaría un depredador con sus dientes o garras.
— Aún llevaba ropa y no presentaba heridas de forcejeo.
— No había ningún rastro de sangre, voy a insistir en esto, no había ningún rastro de sangre.
El circo mediático que se montó cuando la noticia se hizo pública no tiene precedentes. Un periodista local confundió el nombre de Lady con el de su madre, Snippy, y la pobre mujer tuvo que lidiar con entrevistas que la acosaban, el duelo de no poder ver el cuerpo de su hija y su nombre mal empleado en titulares de prensa. Fuentes cercanas, me comentan que dejó hospitalizado a un hombre que la siguió hasta su casa para preguntarle si había sido contactada con hombrecillos de la luna igual que él.
Segundo reporte. Sesgo de confirmación.
Cuando John F. K. Fue asesinado en el 63, los locos de la conspiración empezaron a afirmar sin fuente alguna que, diez días antes de su muerte, el presidente quiso desclasificar información sobre OVNIs. Según ellos, una organización de seres mitad hombre mitad máquina que visten de negro, fueron los encargados de orquestar su muerte. Afirman que Fred Chrisman y otros operativos en Dallas estaban al tanto de esto y aun así dejaron que pasara.
¿Qué pruebas tenían de esto?
En documentos ya desclasificados vemos que el 12 de noviembre de 1963, Kennedy sí envió un memorándum, pero estaba relacionado con la cooperación espacial con la URSS. El objetivo era evitar que los soviéticos interpretaran erróneamente los vuelos de prueba estadounidenses como una amenaza.
En la Plaza Dealey fueron arrestados tres hombres vestidos como vagabundos que parecían sospechosos. A fecha de hoy sabemos que solo eran tres hombres normales, Harold Doyle, John Gedney y Gus Abrams.
Finalmente, el llamado "hombre del paraguas". Él aparece en la película de Zapruder, Justo cuando la limusina de JFK se acercaba, levantando el paraguas por encima de su cabeza, girándolo de derecha a izquierda. Teóricos conspirativos como Fletcher Prouty, sugirieron que el paraguas era en realidad un arma secreta de la CIA que disparaba un dardo paralizante para inmovilizar a Kennedy antes del disparo mortal.
Para una persona dispuesta a creer, todo esto son pruebas más que suficientes para afirmar que hay algo oscuro detrás de estos acontecimientos. Escépticos como nosotros, sólo vemos coincidencias. La duda que me deja pensando es, ¿Cuantas coincidencias seguidas tiene que haber para que empecemos a considerar un escenario sospechoso?
Una hora después de haber regresado a mi habitación ese fatídico 9 de septiembre recibí una llamada de lo que parecía un hombre mayor. "¿Vas a empezar a creer ahora?", y colgó.
Todos mis lectores saben que mi número de contacto es público, que estoy dispuesta a escuchar cualquier historia que llegue a mis orejas y me haga poner herraduras en polvorosa. Una llamada como esta no es muy diferente de los bromistas que me dicen venir de Alfa Centauri, o las adivinas que dicen experimentar en trances una vida pasada, una vida distinta, donde fueron un animal de carreras.
Aun así, este trámite de teléfono, que colgó sin que pudiese dar una respuesta, fue suficiente para que decidiese llegar hasta el fondo del asunto en este caso en particular, y lo cierto es que, un mes después de los hechos, tengo más dudas que respuestas.
Tercer reporte. La escena del crimen.
Más allá de encontrarse el cuerpo como ya lo he descrito, la autopsia reveló la falta de algunos órganos internos: corazón, cerebro, pulmones, tiroides y material de la columna.
En el suelo no había pisadas humanas o animales.
Exploraciones posteriores del entorno revelaron 15 marcas circulares, arbustos aplastados en un radio de unos 3 metros, 6 indentaciones circulares (de unos 5 cm de diámetro y 15 cm de profundidad) formando un círculo de 1 metro y un posible trozo de metal con cabello.
Dune Martin, empleado del Servicio Forestal, declaró a la prensa que, en una prueba realizada por él con un contador Geiger detectó radiación elevada en algunas zonas.
Descarto esta última declaración, pues personal del comité condon ha declarado que no hay evidencia que respalde estos datos, y Martin se ha mostrado incapaz de obtener altos números radioactivos de nuevo, si es que los obtuvo en primer lugar.
Cuarto reporte. Las teorías sobre la mesa.
A nivel estadístico, la letalidad asociada a las Umamusume de los datos globales consolidan una cifra media de 600 muertes causadas a humanos, y a penas 230 muertes intra-especie. Especialistas estiman una media de 1.500 decesos anuales vinculados directamente a su fisiología o actividades, sumados a unos 3.000 heridos de diversa gravedad.
El grueso de la mortalidad se desplaza hacia el ámbito sanitario. La gran mayoría de las bajas registradas corresponden a causas naturales (fallos sistémicos derivados de su metabolismo extremo).
Sorprendentemente, el uso de fuerza letal externa es el factor menos determinante, las muertes derivadas de ataques con armas representan el porcentaje más bajo de la estadística, lo que sugiere que el peligro real de una uma no reside en la violencia dirigida, sino en la fragilidad inherente a su propia naturaleza de alto rendimiento y fuerza explosiva.
Comento esta información, porque me gustaría descartar la primera suposición que muchos medios han estado divulgando. "Lady fue asesinada por un disparo".
Dos estudiantes del Alamosa State College, han afirmado que el día 7 entraron al rancho de manera ilegal para practicar tiro con un rifle, disparando accidentalmente a Lady en el trasero, y escapando inmediatamente después para no lidiar con las consecuencias.
Descarto este testimonio de inmediato por varias razones.
Primero porque son niños. No tienen permiso de armas ni se conoce de alguien que pueda dejarles una.
Segundo porque Robert Adams, forense encargado de revisar el cuerpo, no encontró restos de pólvora o fragmentación en la clavícula propia de un disparo. Aunque las umas seamos siete veces más fuerte que la media humana, un disparo desde cualquier distancia perforaría carne y ropa dejando quemaduras.
Lo que si encontró cerca del final de las zonas cervicales fue una composición mucosa y oscura, lo que podría tratarse de un tumor avanzado, pero nada puede comprobarse aún.
El Comité Condon se ha aferrado a esta prueba para decir que Lady tendría alguna clase de infección sin tratar en las piernas que resultó ser letal, le daría un ataque fulminante al corazón y el resto de daños en su cuerpo se explican por carroñeros y el calor.
En una entrevista con la oficina forense de Alamosa, me confirmaron que el estado del cuerpo pudo darse en circunstancias naturales. Un cadáver siempre atrae carroñeros que atacan primero las partes blandas fáciles de desprender hasta dejarlas limpias, lo que explicaría la falta de carne en la cara.
Posteriormente, insectos causan cortes de manera uniforme en una piel que ya está parcialmente momificada, lo que permite su entrada a órganos internos para comer tejido blando como el corazón. El cuerpo no sangra pues se encuentra en un estado de lividez cadavérica, y toda la sangre se acumula en las partes bajas. Sumado al clima seco y con alta exposición solar, la carne puede desaparecer en cuestión de 48 a 72 horas debido a la actividad intensa de las larvas de mosca.
Esto puede explicar el estado del cuerpo, pero no porque la ropa estaba intacta. Tampoco puede explicar por qué se encontró su cuerpo tan alejado de su ruta habitual, o porque no se encontraron restos de ataques incisivos o huellas de carroñeros. Ni hablemos ya de las marcas en la tierra.
Podría dejarme llevar y mencionar testimonios de los vecinos que aseguran haber avistado luces extrañas en el cielo, pero prefiero ignorar ese detalle por la sugestión ya comentada.
El sheriff Phillips, hombre escéptico como yo, me compartió su teoría. Él piensa que pudo haber sido impactada por un rayo, lo que podría explicar las marcas en la tierra y la muerte fulminante. No obstante, descarto esta teoría porque no hubo tormenta en los días que yo estuve allí, y de ser el caso, los arbustos aplastados y las marcas del suelo mostrarían signos de quemadura, no simple aplanamiento propio del efecto de mucho peso sobre ellos.
Al final nadie conoce mejor los hechos que los primeros testigos, pero el señor Lewis se niega a declarar, dice que no quiere ser acosado por esos hippies que prefieren buscar navecitas en el cielo, en lugar de portarse como verdaderos hombres e ir a combatir a Vietnam. La señora Lewis es fiel defensora de la teoría de los extraterrestres, asegurando que su mano sufrió de un gran dolor luego de tocar el cuerpo, pero esto no se ha podido demostrar medicamente, y nada nos puede asegurar que no sea simple su gestión.
Si crees fervientemente en marcianos verdes del espacio exterior, cualquier movimiento de piedras en tu jardín será responsabilidad de estas criaturas.
Yo estuve ahí, y todavía no encuentro explicación que me convenza de nada. Pero no puedo hacer más declaraciones, titulares como “¡Platillos voladores mataron a una pobre Uma Musume!” seguirán circulando a nivel mundial diga lo que diga. A mis lectores me gustaría decirles que tomen mi palabra como lo que es, la declaración de una escéptica asustada por un cadáver, por la alta posibilidad de que haya encontrado un monstruo a la altura de sus leyendas.
***
Fuentes:
Sobre Lady:
-- https://cyberwest.com/v6alwst1/
-- https://history.denverlibrary.org/news/western-history/ufos-and-horse-called-snippy
Sobre JFK:
-- https://www.livescience.com/33224-new-declassified-memos-jfk-kennedy-ufos-assassination.html
-- https://youtu.be/a5KXsiBZjOM?is=l-FsejzgiaWluwwb
Comentarios
Publicar un comentario